En el entorno industrial asturiano, la presencia de roedores representa un problema más común de lo que muchas empresas imaginan. Las condiciones climáticas húmedas de Asturias, la abundancia de fuentes de alimento y refugio, y el movimiento constante de mercancías hacen que las ratas encuentren en las naves industriales un hábitat ideal para establecerse. Ante una infestación, actuar con rapidez y profesionalidad es fundamental. Un plan de choque contra ratas no es una medida puntual, sino un procedimiento técnico estructurado que combina diagnóstico, eliminación intensiva, medidas preventivas y seguimiento continuo.
En DEPORASTUR S.L, empresa especializada en Control de Plagas y Salud Ambiental en Asturias, desarrollamos planes de choque adaptados a cada tipo de nave industrial: alimentaria, logística, automoción, reciclaje, siderurgia o almacenamiento. Nuestro enfoque se basa en la integración de técnicas avanzadas de control con una supervisión constante, garantizando la erradicación del problema y la prevención de futuras reinfestaciones.
Por qué las naves industriales son un entorno ideal para las ratas
Las naves industriales reúnen tres elementos clave para que las ratas prosperen: alimento, refugio y agua.
- Disponibilidad de alimento: restos de materias primas, residuos orgánicos, cereales, pienso, embalajes o productos de desecho.
- Refugio abundante: huecos en muros, falsos techos, alcantarillas, palets apilados o maquinaria sin uso.
- Humedad constante: el clima asturiano, con lluvias frecuentes y temperaturas moderadas, favorece su supervivencia durante todo el año.

Además, la intensa actividad logística, las zonas de carga y descarga y el tránsito de camiones pueden facilitar que los roedores entren accidentalmente en la instalación o se desplacen entre diferentes almacenes.
Una sola pareja de ratas puede producir más de 80 crías al año, lo que convierte cualquier pequeño foco en un problema grave en pocas semanas.
Consecuencias de una infestación en una nave industrial
Las consecuencias de una plaga de ratas van mucho más allá de lo higiénico o estético. Pueden afectar directamente a la producción, reputación y cumplimiento legal de la empresa.
- Daños materiales: roen cables eléctricos, conductos, embalajes y estructuras. Han provocado incendios e interrupciones en líneas de producción.
- Contaminación de productos: sus excrementos, orina o pelo pueden contaminar materias primas, generando pérdidas económicas y riesgo sanitario.
- Daños a la imagen corporativa: la presencia de roedores en una empresa puede suponer un grave daño reputacional ante clientes, auditorías o inspecciones.
- Riesgo de sanciones: incumplir las normas sanitarias y de higiene industrial puede conllevar multas o el cierre temporal de instalaciones.
- Transmisión de enfermedades: leptospirosis, salmonelosis, toxoplasmosis, hantavirus… todas ellas pueden afectar tanto a trabajadores como al entorno.
Por todo ello, un plan de choque profesional es una inversión que protege la continuidad del negocio y la salud laboral.
Fase 1: Diagnóstico técnico y evaluación de riesgos
Antes de actuar, es imprescindible comprender la magnitud del problema. Un diagnóstico profesional evita errores y permite aplicar los recursos adecuados.
En DEPORASTUR, realizamos una inspección técnica minuciosa de la nave, tanto en su interior como en el perímetro exterior. El proceso incluye:
- Detección de actividad: búsqueda de huellas, excrementos, roeduras, madrigueras, ruidos o restos de nidos.
- Identificación de especies: diferenciamos entre Rattus norvegicus (rata parda), Rattus rattus (rata negra) o Mus musculus (ratón doméstico), ya que cada especie requiere estrategias diferentes.
- Análisis de rutas y accesos: localizamos los puntos de entrada desde el exterior (sumideros, puertas de carga, canalizaciones, grietas, etc.).
- Evaluación de condiciones ambientales: temperatura, humedad, orden, limpieza y gestión de residuos.
- Valoración del riesgo por áreas: clasificamos las zonas según su criticidad (zona de producción, almacén de alimentos, vestuarios, oficinas, perímetro, etc.).
Con estos datos elaboramos un informe diagnóstico y un plan de intervención a medida, que define las fases del choque, el tipo de cebo, las trampas, la periodicidad de las visitas y las recomendaciones preventivas.
Fase 2: Intervención inicial intensiva
Una vez analizado el foco, comenzamos el tratamiento de choque. El objetivo es reducir drásticamente la población activa en el menor tiempo posible.
Técnicas aplicadas
- Colocación estratégica de estaciones de cebo
- Cajas portacebo de seguridad, ancladas y numeradas, en los puntos de tránsito detectados.
- Cebos de alta palatabilidad, resistentes a la humedad, formulados con anticoagulantes de segunda generación.
- Rotación periódica de principios activos para evitar resistencias.
- Instalación de trampas mecánicas y de captura múltiple
- En interiores o zonas donde no se permite el uso de biocidas.
- Trampas con sensores o contador de capturas para monitorizar resultados.
- Barreras físicas
- Sellado de grietas, reparación de rejillas y colocación de burletes en puertas y portones.
- Tratamientos complementarios
- Aplicación de repelentes ecológicos en zonas sensibles.
- Uso de trampas electrónicas o dispositivos con control remoto para instalaciones críticas.
Durante esta fase, los técnicos de DEPORASTUR realizan revisiones diarias o cada 48 horas, sustituyendo cebos, registrando consumos y ajustando la estrategia según los resultados observados.
Cebo profesional y control integrado
El uso de cebos profesionales constituye uno de los pilares fundamentales para el éxito de un plan de choque. A diferencia de los productos domésticos, los cebos profesionales autorizados para el control ambiental ofrecen una eficacia inmediata frente a poblaciones activas, al tiempo que garantizan la seguridad de las personas, de los animales no objetivo y del entorno. Además, aseguran la trazabilidad del producto y el cumplimiento del correspondiente registro sanitario, aportando así mayores garantías técnicas y normativas en cada intervención.
Los rodenticidas anticoagulantes de segunda generación (bromadiolona, brodifacoum, difenacoum, etc.) actúan de manera controlada, provocando el cese de actividad roedora en pocos días sin causar rechazo alimentario.
Pero en DEPORASTUR no nos limitamos a aplicar veneno. Apostamos por un control integrado de plagas (IPM), que combina diferentes estrategias para garantizar una solución sostenible:
- Inspección continua y documentación de consumos.
- Gestión ambiental: limpieza, sellado, orden y gestión de residuos.
- Educación del personal sobre medidas preventivas.
- Monitorización electrónica para auditorías y seguimiento remoto.
- Evaluación de riesgos y mejora continua del plan.
El resultado: un sistema más seguro, ecológico y duradero, que no depende exclusivamente del uso químico.
Fase 3: Control, seguimiento y evaluación
Una vez aplicada la fase de choque, se inicia un seguimiento técnico riguroso. En esta etapa se evalúa la evolución de la plaga, se ajustan los dispositivos y se recopilan datos para optimizar el mantenimiento.
Los técnicos de DEPORASTUR registran cada visita en un informe digitalizado, que incluye:
- Nivel de actividad detectado (visual o por consumo de cebo).
- Reposición o cambio de dispositivos.
- Análisis de eficacia del producto utilizado.
- Observaciones sobre limpieza, orden y accesos.
- Recomendaciones preventivas.
Si tras dos o tres ciclos consecutivos no se observa actividad, se da por controlada la plaga. A partir de ese momento, se activa el plan de mantenimiento preventivo.
Fase 4: Mantenimiento y prevención permanente
El mantenimiento es la clave para evitar la reaparición del problema. En entornos industriales, el control de plagas no termina nunca: debe formar parte de la rutina de seguridad alimentaria y ambiental de la empresa.
El plan de mantenimiento incluye: revisiones mensuales o trimestrales, según el tipo de instalación, sustitución de cebos por estaciones monitorizadas (sin biocida), limpieza y verificación de puntos críticos, actualización de informes y planos de control y por último, revisión del cumplimiento de normas y auditorías internas.
DEPORASTUR ofrece además un sistema de informes digitales, donde el cliente puede consultar el estado de los tratamientos, consumos, incidencias y certificaciones en tiempo real.
Seguridad, normativa y certificación
El control de plagas en naves industriales está regulado por una normativa estricta. Cumplirla no solo es una obligación legal, sino una garantía de confianza ante inspecciones, auditorías y clientes.
Nuestros procedimientos se desarrollan bajo los siguientes estándares:
- Reglamento (UE) 528/2012 sobre biocidas.
- Norma UNE-EN 16636:2015, que certifica los servicios profesionales de gestión de plagas.
- Certificaciones ISO 9001 e ISO 14001, que avalan la calidad y el respeto ambiental de nuestros procesos.
- Buenas prácticas de fabricación (GMP) y seguridad alimentaria (HACCP).
Además, todo nuestro personal técnico está debidamente acreditado y formado en el manejo de biocidas, seguridad laboral y gestión ambiental.
Preguntas frecuentes
- ¿Afecta a la producción?
En la mayoría de los casos, no es necesario interrumpir la producción. Adaptamos el plan de choque a los horarios y procesos de cada cliente, aplicando los tratamientos en momentos de menor actividad o en áreas delimitadas.
Si la nave cuenta con zonas de manipulación alimentaria o áreas de riesgo elevado, se pueden realizar intervenciones nocturnas o durante fines de semana. La planificación se realiza siempre en coordinación con el responsable de planta o de calidad. - ¿Qué informes entregan?
Cada actuación genera un informe técnico detallado, conforme a la norma UNE 16636, que incluye:
- Fecha, hora y responsable técnico.
- Productos y dosis empleadas.
- Plano de la instalación con ubicación de cebos y trampas.
- Registro de consumos y actividad.
- Fotografías de evidencias o incidencias.
- Recomendaciones preventivas.
- Certificado de tratamiento.
Este informe es válido para auditorías internas, controles sanitarios o certificaciones de calidad (IFS, BRC, ISO).
- ¿Qué garantía ofrece el plan?
El plan de choque contra ratas de DEPORASTUR incluye garantía total durante el periodo contratado. En caso de detectar actividad en ese tiempo, se interviene nuevamente sin coste adicional. Además, ofrecemos planes anuales de mantenimiento con garantía continua, adaptados al nivel de riesgo de cada instalación.
Casos prácticos en Asturias
DEPORASTUR ha desarrollado planes de choque con éxito en múltiples sectores industriales asturianos:
- Industria alimentaria: eliminación de focos en fábricas de envasado de cereales y panificadoras, sin afectar la producción.
- Almacenes logísticos: control de roedores en zonas de tránsito y perímetros exteriores.
- Sector metalúrgico: tratamiento en zonas de cableado y galerías subterráneas.
- Reciclaje y gestión de residuos: reducción de poblaciones resistentes mediante control integrado y limpieza estructural.
En todos los casos, los resultados fueron medibles, documentados y sostenibles, con una reducción de actividad superior al 95% en las primeras semanas.
Conclusión
Las ratas son una amenaza silenciosa, pero sus consecuencias pueden ser devastadoras. Un foco no tratado puede afectar a la producción, provocar pérdidas económicas y poner en riesgo la reputación de la empresa.
En DEPORASTUR S.L, contamos con la experiencia, los medios técnicos y el conocimiento local para eliminar el problema de raíz. Nuestros planes de choque están diseñados específicamente para naves industriales en Asturias, combinando eficacia inmediata y prevención a largo plazo.
Si sospechas que tu nave industrial puede estar afectada por ratas o simplemente quieres reforzar tu plan de control, contacta hoy mismo con nuestro equipo técnico.
